¡Bienvenidos!

He querido crear un blog para no perder valiosa información que he venido compartiendo casualmente en la red, y que -como ustedes- ahora busco y no encuentro.  Cámara en mano, iré documentando lo que acontezca en esta alocada movida cultural  en nuestras noches limeñas, sazonadas con algunos estudios que por ahí he preparado; y otros más, de conocidos blogs de Arte que pululan por la red. Espero, todos me colaboren con alguito que yo, aquí se los reconozco; lo único que pido a cambio de los créditos, es que se sirvan pasarme la bibliografía y links. Dicho esto, espero poder mover más la ya movida noche culturosa limeña…¡Saludos!

¿Qué significa WARIQUE?

Se ha dicho de todo de este pobre término, desde cuchitriles a productores de bacterias masivas. Lo cierto es que, todo indica que ni uno, ni lo otro. Doña Martha Hildebrandt, la tan controversial como renombrada lingüista, parece ser la única que puede ayudarnos con el dilema:

  • WA o HUA (nadie se pone de acuerdo) significa, de origen desconocido, escondido o que no se entiende
  • RIQUE deriva de rocqro que es guiso.

Ahí lo tienen, aparentemente (a  no ser que Marco Aurelio Denegri le salga con otra controversia donde Martha le termine pidiendo ver su título de lingüista) el misterio queda resuelto, dando a entender que warique sería un guiso desconocido o proveniente de un lugar o mano desconocida. Ahora, con el tiempo, esta palabrita pudo usarse con este fin dado que quedaba como anillo al dedo a aquellos conocedores cultos pero sencillos, a los que usar una palabra quechua les quedaba más precisa.

No obstante, la palabra se ha vuelto de  tal dominio por sibaritas y aficionados, que ha perdido su implícito significado de «sencillo», pues por extensión, se conoce ya como warique a cualquier sitio donde se coma muy bien; no necesariamente, de presupuesto sencillo. Entendiéndose como sencillo, el típico concepto del restaurante de barrio de antaño con la receta de la abuela y un insuperable toque generacional. Claro, peruano, ya te estás imaginando las mesitas tipo terraza, techos de paja; o las mesitas adentro de lo que fue una bodega con sus manteles a cuadritos y el mismo dueño invitándote a pasar. Eso ha ido cambiando, y ahora, los hijos del dueño estudian en institutos gastronómicos, se mudan a un barrio de moda y la cuenta te incluye a su decorador. Disfruta cómo y dónde quieras, no importa dónde… tan solo espero, no se pierda la costumbre de un día, andar por ahí, paseando y encontrarte con un inesperado delicioso olor acompañado de música criolla. Pa´todos hay

 

El Bosco y la muerte

 

 

Se dice que el diablo es el seductor, pero también el engañador. Es algo así como ofrecerle a un niño, una torta de chocolate a cambio de su alma. El Bosco representaba de esta manera, los placeres humanos como la lujuria, la avaricia y la auto complacencia como objeto de tortura en el infierno. En aquellos tiempos, la existencia del infierno era indiscutida, por lo que esto se ha interpretado en los dos últimos siglos como una aleccionadora forma de mantener subyugada a la población bajo el poder de la represión moral. Pero, ¿será esto cierto? Lo cierto son dos cosas: La primera, que en estos dos últimos siglos, se ha experimentado mayor apertura a estas «licencias» de la vida personal en rechazo a este puritanismo e hipocresía; y sin embargo, lo único que hemos logrado es presenciar cómo algunos que sin saberse controlar, pueden llegar a vivir su propio infierno en esta tierra. La segunda, que (díganme si no) ya podemos ver que una población embrutecida en tontos espectáculos que promueven los placeres del sexo, la comida y el éxito como objetos de consumo barato, es mucho más fácil de dominar. Quizás -y solo quizás- el Bosco nunca pretendió amedrentar con una falsa idea de la moral, sino, todo lo contrario. Debido a la actual mala imagen de la cristiandad, todo lo que ésta haya predicado en estos dos mil años es visto con suspicacia, desestimando por completo que la Europea medieval y moderna era hija de la Roma decadente, por lo que las historias de decadencia y excesos, era reciente y aleccionadora. Yendo más allá, si nos fijamos en las mismas enseñanzas cristianas, los placeres del sexo y la comida, así como el trabajo y el ahorro no son considerados pecado… como sí, sus excesos. Volviendo al ejemplo de la torta de chocolate, el problema no es comer la torta sino empacharte con ella, o peor aun, cambiarla por algo mucho más valioso. Así, ese placer que emana de las series del Bosco, es paralizante, por cuanto no proviene de los hombres sino de los demonios; y al mismo tiempo, ejerce una tortura sobre los seres humanos que en la tierra y cuando vivos, les produjera tan inmenso placer; en una suerte de paradoja en la que Eros y Thanatos son eternos. (Ver el vídeo de con el poema de Rafael Alberti «El Bosco» : El jardín de las delicias)